Faltan
Para el DOMINGO DE RAMOS

OTOÑO COFRADE



Las hojas caen, el frío aprieta, la lluvia comienza a hacer sus primeras apariciones, las tardes se acortan y las noches se alargan..., y nosotros seguimos al pie del cañón con nuestros ensayos y actuaciones. Ensayos que en estas fechas se hacen muy cuesta arriba, tanto por las inclemencias meteorológicas anteriormente citadas, como por las circunstancias propias del otoño, las clases, los exámenes, el trabajo en el campo, el fútbol entre semana..., y así hasta un innumerable sinfín de factores que condicionan el día a día de una banda. Banda que a pesar de los pesares, no puede ni tiene tiempo para detenerse, ya que las fechas apremian y hay un largo trabajo por delante; marchas nuevas, versiones de clásicas y nuevas incorporaciones. Esto sumado a los que cambian de instrumento, o de voz, o se incorpora por primera vez, hace que, como digo, la banda no pueda ni deba pararse. Y ahora más que nunca, se hace necesario el arreón y el apoyo de todos y cada uno de nosotros, respetando siempre las circunstancias de cada cual, pero remando en la misma dirección, con un remo, con dos, o con las manos si hace falta...

El tiempo de las glorias ya casi pasó, los besamanos se multiplican, y próximas quedan las fechas de la celebración de Cristo Rey, en la que una vez más pediremos a nuestro Titular por nuestras familias, amigos, hermanos, banda, cuadrillas..., toda esta familia que conformamos los que, llamados por Dios, nos sentimos cofrades y amamos esta afición de la música y a la Semana Santa en definitiva. Ayudémonos, compartamos los duros momentos del otoño y el invierno, porque cuando lleguen las mieles de la primavera, será mucho más dulce para todos, y los buenos momentos hay que vivirlos en familia, rodeados de los que apreciamos, de lo que queremos.

Es época del trabajo duro y sucio, el que no se ve, el que no lucirá hasta que comencemos la Cuaresma, o al menos, hasta que pasen las Navidades. Entonces, es cuando se verán los brotes de la semilla que, plantada en el duro otoño y que regada y castigada con las lluvias y las heladas del invierno, florecerá un año más en los primeros albores de la primavera, cuando las tardes se alarguen, cuando el sol caliente, cuando el incienso impregne el aire, cuando la corneta suene, cuando los tambores hagan temblar el suelo que pisamos...